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LOS LIMITES A NUESTROS HIJOS

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Los límites a nuestros hijos  es un tema difícil.

Ya que hay que si bien los límites son necesarios corremos el riesgo de ser muy flexibles o de excedernos.Ambas cosas resultan nocivas para el desarrollo del niño.

Los límites de un modo adecuado son necesarios tanto en la niñez como en la adolescencia.

Los niños pequeños. Las primeras experiencias para establecer los límites que atraviesan los padres comienza a los dos años de edad.

El niño pasa de la tranquilidad y docilidad a los gritos y llantos es allí donde los limites se hacen imprescindibles.

El niño es egocéntrico a esa edad, no ha interiorizado normas, los límites no han sido puestos aún, por lo tanto se comporta impulsivamente.

Su actitud muchas veces es sentida por los padres como desafiante, busca aprobación o rechazo de los mismos.

Es el momento para establecerlos límites y algunas normas de conducta estableciendo lo que puede hacer y lo que no. Sin entrar a complejizar conceptualmente las cosas buenas y malas es necesario establecer en el niño normas sencillas de lo que está bien y lo que no.

El niño está buscando autonomía, seguridad en si mismo, pero a la vez desafía sus padres para saber hasta donde puede llegar, es allí donde el padre/madre debe actuar estableciendo los límites.

Es importante que los mensajes dirigidos al niños sean claros. Es muy común en este período los mensajes contradictorios de los padres, por ejemplo prohibir algo y terminar dejándoselo hacer al niño.

Establecer los límites es también difícil para los padres. Una vez puestos los límites, las normas, los padres deberán mantenerla de manera de no generar dobles mensajes en el niño.

LOS LIMITES A NUESTROS HIJOS EN EDAD ESCOLAR

Los niños en edad escolar (6 – 12 años) Los límites no son nuevos para el niño en edad escolar.

Ya ha adquirido normas, familiares, algunas institucionales, normas en las relaciones, con sus padres y los adultos, sin embargo la puesta de los límites sigue siendo una tarea importante de los padres.

Los límites y las normas ya aprendidas se generalizan a normas más globales de comportamiento. A medida que va creciendo el niño comienza a dirigir su energía a actividades intelectuales y sociales.

Desde el punto de vista lúdico (no olvidemos que el niño sigue aprendiendo jugando) cobran importancia en este momento evolutivo los juegos reglados, que establecen normas que son necesarias para poder seguir el juego.

Con el ingreso a la escuela el niño experimenta nuevas normas, los límites son puestos por los educadores, que quizás no había vivenciado hasta ese momento.

Puede experimentar situaciones de fracaso y frustraciones que es necesario que aprenda a manejarlas sin que afecte su autoestima. En ocasiones el niño en edad escolar desafía los límites y las normas sociales establecidas.

Estas transgresiones pueden ser tomar cosas que no le corresponden, hacer trampas en los juegos y en las tareas, en esas situaciones es donde cobran importancia los límites por parte de los padres.

Es importante establecer pautas de conducta, hablar con él las consecuencias negativas de su conducta y si es necesario establecer un castigo. La ejemplificación de la conducta adecuada es importante en esta etapa.

No solo se hace necesario destacar las conductas inadecuadas sino también es necesario remarcar las adecuadas por ej. cuando el niño alcanza logros.

Es importante el reforzamiento de conductas positivas, ya que si solo reforzamos las conductas negativas, el niño puede sentir que solo despierta la atención de los padres a través de conductas inapropiadas.

De esta manera el castigo o el llamado de atención de los padres, actuaría como reforzamiento de la conducta negativa, es decir haría que el niño la repitiera como forma de ser centro de atención de sus padres.

La comunicación y el diálogo con los hijos se hace imprescindible para el normal desarrollo del niño.

Es importante que el niño aprenda a escuchar pero también a emitir su opinión, a expresar sus sentimientos.

Dado los ritmos intensos de actividad de muchos padres, hace que no se disponga de tiempo para el diálogo y la comunicación con los niños, lo cual constituye un error importante.

La falta de límites saludables puede traer diversos problemas para el niño dentro de ellos el fracaso escolar.

EL ADOLESCENTE Y LOS LIMITES

El adolescente reclama libertad, pero un exceso de libertades es vivido por el adolescente como desatención o despreocupación de los padres.

Es por ello que es tan importante encontrar otorgar si libertades como signo de confianza pero también la puesta de límites saludables.

Es necesario otorgarle ciertas libertades pero dentro de determinados márgenes, los límites en la adolescencia se hacen imprescindibles.

En el adolescente, los límites no solo pasa por la delimitación de lo que puede o no hacer, sino que el discurso del adulto debe habilitar al crecimiento, y para ello resulta fundamental el sostén y apoyo de los adultos quienes deberán a la vez que establece los límites.

Reconocer al adolescente como diferente, escuchar sus logros, sus deseos pero también sus preocupaciones y temores.

En la adolescencia hay una búsqueda de la identidad, el quien soy es la preocupación fundamental de todo adolescente. Y para ello es importante del contacto con sus pares. Pero también que el adolescente sienta la presencia de adultos responsables.

Los valores son un elemento fundamental en esta etapa es importante que el adolescente en esta etapa construya valores e ideales solidarios de convivencia y eso solo es posible desde el reconocimiento y la relación con el Otro.

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2018-08-07T20:44:28-03:00

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